Llegamos a casa de Elsa, y llamamos al portero. No había nadie. Y ella
tampoco tenía llaves. Perfecto vamos. Hacía mucho frío fuera, y cada vez
llovía más. No sabíamos qué hacer. Salió una señora del portal, y
entramos, por lo menos, para refugiarnos. Subimos hasta el piso de Elsa,
y nos sentamos en las escaleras frente a la puerta de entrada. Por lo
menos, cogíamos la señal wifi de su casa, así que no lo pasamos muy mal.
Estuvimos conectadas con el móvil el resto del tiempo que nos quedaba.
De vez en cuando decíamos cosas como: "ya verás que vergüenza...", "¿Y
si no van?", "esperar es una mierda", "¡estoy de los nervios!", "¿Y si
nos quedamos aquí y no vamos?", "Puufff..." etc. Estuvimos así hasta que
llegó la hora de irnos. Bajamos, y nos miramos una última vez en el
espejo que hay en su portal. La lluvia no había destrozado del todo mi
pelo, así que dentro de lo malo, estaba bien.
Salimos de allí y, bajo el paraguas, andamos a paso ligero hasta el
lugar dónde habíamos quedado. Nos acercamos un poco, con vergüenza, y
vimos que no había nadie. Pensamos que nos habían dado plantón. En
cierta parte, me alegré. Así no tendría que pasarlo mal cuando le viera.
Nos estábamos alejando comentando el ridículo que habíamos hecho al
haber ido, cuando dos chicos acercaron hasta allí. Aram y Aaron. De
repente, se esfumaron todos los nervios que tenía desde esa mañana. Nos
acercamos a ellos, que nos recibieron con un pequeño beso. Adiós
vergüenza también.
Llovía cada vez más y sólo teníamos un paraguas para cuatro personas. no
sabíamos que hacer o a dónde ir, así que nos metimos en unos
soportales. Aaron se acercó a Elsa, y yo me acerqué a Aram. No voy a
entrar en detalles de lo que viene a continuación, os lo podéis
imaginar. Sonrisas, besos, miradas. Pero ningún sentimiento, por parte
de ninguno.
Después, fuimos a la plaza. Allí se juntaron con unos amigos, y Elsa y
yo nos queríamos ir cada una por nuestra cuenta. Saqué el móvil y llamé a
Elisa.
Yo: Prima... ¿dónde estáis?
E: Eh...¿prima?..¡Ah Sí!...estamos subiendo a la plaza. ¿Vas a venir ya?
Yo: Sí. Os espero aquí.
E: ¿Está A. a tu lado?
Yo: Sí jajaja
E: jajaja no me lo puedo creer. Bueno, ahora nos vemos.
Yo: Adiós.
Fin de la llamada. Menos mal que Elisa y yo nos entendemos a la
perfección. Sabemos cómo hablar para que nadie a nuestro alrededor se
entere del tema de la conversación o de con quién estamos hablando.
Había sido una perfecta maniobra de escape. Le dije a Aram que mi prima
iba a subir a la plaza, y que tenía que estar con ella. Se quedó un poco
extrañado, pero no hizo preguntas. vinieron las amigas de Elsa, así que
ella también se fue. Me alejé de allí con ellas, hasta que me crucé con
Elisa y mi grupo. Me despedí de Elsa y me acerqué a mis amigas.
Ninguna dio mucha importancia a que yo estuviese allí excepto Elisa y
Ángela. Así que a Elisa la conté todos los detalles de la "cita" y a
Ángela se lo conté desde el principio, ya que ella no sabía nada.
El resto de la noche pasó igual de rápido que las demás. Cuando llegué a
casa, estaba tan cansada que me metí directamente en la cama. El día
siguiente sería un día más relajado.
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