A la vez que pasó todo lo de Cody, el curso seguía, y yo no me daba cuenta.
Se me atravesaron las matemáticas. Tanto, que en el segundo trimestre,
el profesor me aprobó con un 4.6. La bronca que me calló en casa fue más
suave de lo que me esperaba. Aunque era un 5, y estaba aprobado, yo
nunca había bajado del 7 en las notas, y fue un palo tremendo. En el
siguiente trimestre empecé a dar clases antes de cada examen con mi tía,
y las notas comenzaron a subir, aunque todavía hoy, sigo teniendo
problemas con esa signatura.
Uno de los peores momentos del año fue, cuando el día anterior a noche
buena, mi madre llegó a casa, se acercó a mi hermana y a mi, y nos dio
la noticia de que mi abuela se había muerto.
Se me calló el mundo a los pies. No sabía que hacer. Me quedé
paralizada, ni siquiera podía llorar. Recuerdo ese día perfectamente,
igual que la cena de noche buena. Siempre nos reunimos los primos y tíos
por parte de mi madre en una casa a cenar. Cómo mi abuela era de parte
de la familia de mi padre, todos estaban felices, así que mi hermana y
yo, estábamos un poco desplazadas del resto, no queríamos pasarlo bien.
Los días pasaban, y los recuerdos se iban. Esa Semana Santa, hice un
viaje a Lisboa con mi escuela de pintura. El año anterior habíamos ido a
Bilbao, pero la idea de ir fuera de España, con mis amigos y sin
padres, era genial. Fue uno de los mejores viajes que hice, donde
descubrí a otra de mis mejores amigas, Rebeca. También se me presentó la
oportunidad de tener algo con Pablo, un chico de la escuela del que era
muy amiga. No me terminé de creer que quisiese algo conmigo, así que lo
dejé pasar. Además, no me gustaba, no le veía guapo, y aunque era muy
majo, no me atraía.
Los días seguían pasando y pronto me dieron una gran noticia: podía volver a ser modelo!
Fui modelo de pequeña para varias marcas de ropa para bebés y niños.
Cuando empecé el instituto lo dejé, porque ya era muy mayor para
promocionar ropa para niños tan pequeños, y no me salió ningún trabajo
más. O más bien, no lo busqué. Siempre me encantó la idea de ser modelo,
aunque nunca consideré que tenía un buen cuerpo ni que era guapa.
Me ofrecieron la oportunidad de ser modelo de una tienda de ropa de marca de aquí, y acepté encantada.
Entre clases, flashes de cámara, risas y llantos, se pasó el curso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario