miércoles, 3 de octubre de 2012

CAPÍTULO 18.

Ya se estaba acabando el primer trimestre. De un día para otro dejé de hablar con Nacho. Después me enteré de que estaba saliendo con una chica, así que no volvimos a tener una conversación como las de antes. Aram, cuando le dejé, empezó a hablar con otra chica. Más tarde, se dio cuenta de que no tendría nada con ella y me propuso volver. Por supuesto, le dije que no.
Pasó algo de tiempo. Lo justo. Nunca supe por qué, ni cuando exactamente, ni cómo, pero comencé a tener problemas. Problemas que ya había tenido antes. Problemas que no se solucionan de un día para otro. Problemas difíciles de explicar. Problemas que a nadie le gustaría tener. Problemas con la comida.
A finales de primero y durante segundo, empezaron esos problemas. No sé por qué empezaron. Ni siquiera era consciente de lo que hacía. No lo empecé a posta. En primaria no me importaba mi peso. Empecé a engordar en el instituto, incluso mi madre me dijo que estaba engordando demasiado. Pero nunca me llegó a importar. O eso pensaba. Primero, dejé de tener ganas de comer. Dejaba la mitad de la comida en el plato todos los días. No porque quisiese adelgazar, sino porque no tenía ganas de comer. Así, pasó el tiempo. Fui adelgazando sin darme cuenta. Sin quererlo. Sin buscarlo. Sin estar interesada en adelgazar. La gente no me decía que estaba gorda. Yo tampoco lo pensaba. De vez en cuando me comparaba con Elisa. Veía lo pequeña y delgada que era, y me veía a mi. No me gustaba mi cuerpo, pero no buscaba cambiarlo. O sí.
Un día en el espejo vi que ya no estaba como antes. Seguía habiendo partes de mi cuerpo que no me gustaban, pero había cambiado mucho. Seguí sin tener ganas de comer hasta finales de segundo. Mi madre se dio cuenta de que estaba adelgazando, pero no le dio importancia. Porque no la tenía.
Cuando acabó segundo, yo tenía otro cuerpo totalmente diferente. No adelgacé más durante el verano, pero tampoco engordé. Es difícil de explicar.
Pero, aunque eso parecen problemas, no tienen nada que ver con lo que os quería contar. Los problemas en tercero con la comida fueron mas allá. Mucho más de lo que me esperaba. Difícil de explicar, difícil de superar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario