Llegó el verano, y entre la piscina y los amigos, cuando me quise dar cuenta, ya era Agosto.
En ese mes, mis padres, mi hermana y yo fuimos a la casa que mi prima
tiene en una ciudad de Galicia, dónde estuvimos 10 días. 10 días, que
justo coincidían con las fiestas de allí. Yo pensaba que las fiestas de
mi ciudad eran perfectas, y que seguramente, eran de las mejores de
España, hasta que vi lo que hacían allí.
Todas las noches había conciertos y fiestas en la plaza, dónde se
juntaban miles de personas, a bailar y a pasárselo bien. Así que mi
hermana y yo, después de cenar, nos arreglábamos y salíamos a darlo
todo.
La última noche, había un festival de DJs, y había más gente que otros
días. Salimos de casa sin muchas ganas de fiesta, pero cuando vimos la
fiesta que había organizada, y el calor que hacía, nos animamos. Fuimos
avanzando entre la gente, hasta que encontramos un hueco, y empezamos a
bailar. Había chicos guapos, de todas las edades y para todos los
gustos. Pero yo, me quedé totalmente enamorada de un chico, de entre 15 y
16 años, con el que rápido empecé a intercambiar miradas. Me daba
vergüenza acercarme a hablar con él, porque estaba mi hermana, y tampoco
sabía si a él le gustaba.
Cada vez que yo le miraba, me encontraba con sus perfectos ojos azules y
su gran sonrisa. Se acercaba la hora de irnos, y ninguna estábamos por
la labor de hacerlo. Mi hermana se había unido a un grupo de chicos y
chicas de su edad, y yo, había perdido de vista a mi chico, así que
estaba muy ocupada buscándolo. Pero, de repente, sentí que una mano se
me ponía sobre el hombro derecho, así que me giré pensando que era mi
hermana, para decirme que nos íbamos.
Pero no, no era mi hermana. Era aquel chico, que sin darme tiempo a
reaccionar, se acercó, y me beso. No se si se dio cuenta de lo nerviosa y
extrañada que estaba. Casi no me había dado tiempo a reconocerle,
cuando nuestros labios se juntaron. Mi cara en aquel momento, tenía que
ser ridícula.
Perdí totalmente la noción del tiempo con él. Cuando nos separamos, miré
al rededor, y vi que mi hermana seguía hablando con los mismos chicos.
Miré el reloj, y vi que había pasado casi una hora.
Rápidamente le di mi Tuenti y mi número al chico, me despedí de él con
un beso, y fui corriendo hacía mi hermana, rezando para que no hubiera
visto nada.
Cuando le dije la hora que era, se quedó blanca. Se despidió de los
chicos, y salimos corriendo. Las dos sabíamos que habíamos metido la
pata. Estuvimos todo el camino en silencio, excepto por algún "¡Corre!" ,
"Joder...", "¡¡Venga tía!!" etc. Nos esperábamos lo peor cuando
llegamos a casa. En cambio, nos encontramos todas las luces apagadas, y a
mis padres, durmiendo. Entramos de puntillas en la habitación que
compartíamos, y, como un acto reflejo, sonreímos. "No cantes victoria,
puede que se hallan ido a acostar hace poco, seguro que saben que hemos
llegado tarde, ya verás mañana" Me dijo mi hermana. La di la razón, y me
metí en la cama. Estuve horas pensando en lo que había pasado, y en lo
que podía pasar al día siguiente con nuestros padres.
Afortunadamente, al día siguiente, mis padres no comentaron nada, no se
habían enterado de la hora a la que llegamos, o no quisieron decirnos
nada. Yo me conecté antes de entrar en el coche para volver a casa, y
revisé todas las notificaciones que tenía. Dejé Twitter, Facebook y
Tumblr para cuando llegase a casa, e inicié sesión directamente en
Tuenti. Una petición de amistad. Se dibujó una sonrisa en mi cara.
"Lucas: holaaa, soy el chico de ayer, espero que tengas un buen viaje de
vuelta, ya hablaremos. Un beso ;) " Aceptar.
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