sábado, 20 de octubre de 2012

CAPÍTULO 21.

Todos los días, mi padre me iba a buscar a la salida del instituto para llevarme a casa. Siempre pasábamos por el mismo sitio, primero por mi antiguo colegio, después por otro instituto y luego subíamos la cuesta para llegar al garage donde guardaba el coche.
No recuerdo el día exacto, ni el mes, sólo se que fue en el segundo trimestre. Yo iba mirando por el cristal del coche, embobada, pensando en mis cosas sin prestar mucha atención a la gente que pasaba por la calle. Cuando pasábamos por mi antiguo colegio, mi padre paró en el paso de patones, esperando a que la gente cruzase. Chicos y chicas en grupos, con mochilas a la espalda, riéndose y hablando de sus cosas, criticando a profesores, alumnos y demás gente. Sin prisa por llegar a sus casas. Giré la cabeza, y le ví. Un chico alto, con la piel oscura y unos ojos azules preciosos apareció al cruzar la esquina. Me quedé mirándole, aunque seguí ambobada y no estaba prestando atención. Él me miró también y, para mi sorpresa, me guiñó un ojo. Me reí disimuladamente mientras él se iba con una sonrisa. Mi padre continuó el camino, sin haberse enterado de nada.
En el resto de camino me formé mil historias con aquel chico. Recuerdo que, cuando yo estaba saliendo con Aram, mi amiga Paula me dijo un día por la calle "Mira, ¿no es ese tu novio?" y no, no era, pero se le parecía mucho. Juraría que aquel chico que me había guiñado el ojo, era el chico que Paula confundió con Aram. Seguro.
Llegamos a casa, y me olvidé totalmente de él. Comí y me fuí al sofá. Encendí la televisión y me relajé 5 minutos. Como todos los días. Digo 5 minutos, porque a las 4, tanía clase de baile. Salí de casa corriendo a las 4 menos 10. Llegaba tarde, por variar. No sabía si contarle lo del chico a mis amigas de la academia, así que al final no las dije nada. Ahora me arrepiento de no habérselo contado desde el principio.
Me olvidé del chico uno días. Pensé que no le iba a volver a ver. Bueno, en realidad no lo pensé, no volví a pensar en él. No me acordaba de él. No me le iba a cruzar en el mismo sitio. Pero estaba equivocada. No me imaginaba lo que iba a pasar en los meses siguientes. No tenía ni idea. 

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