miércoles, 3 de octubre de 2012

CAPÍTULO 19.

No recuerdo el día en que las cosas fueron a más, pero sí recuerdo que fue involuntario. Pasaban los días, las semanas... pero el hambre, nunca aparecía. Pasé de dejar la mitad del plato a dejarle entero. a veces, tenía hambre y comía cualquier cosa. Pero después, sin quererlo, me encerraba en el baño, y expulsaba todo lo que había comido con ayuda del dedo índice y el corazón. Me sentía mal por hacer eso. Pero no lo podía controlar. Al día siguiente lo volvía a hacer, y volvía a llorar apoyada en la puerta del baño, en silencio. Y después abrir la puerta y sonreír como si nada hubiese pasado. Nadie se lo podía imaginar. Mis padres no están nunca en casa, así que era difícil de ocultar. Con mis amigos me comportaba normalmente. A decir verdad, solo comía con ellos. Nunca se lo conté a nadie. Nunca pensé que era un problema. No lo hacía por adelgazar. O sí. Todavía sigo buscando una explicación a eso. Pero a veces la mejor respuesta es no preguntarse por qué.
Tardé en parar de hacerlo. Llevaba todo segundo y tercero haciéndolo, y por supuesto, no fue fácil detenerlo. Tampoco recuerdo cuándo me dí cuenta de que debía parar. Un día me estaba cambiando de ropa, y no encontraba la camiseta que me pensaba poner. Busqué en todas partes. Caminé en ropa interior por toda la casa intentando encontrar la camiseta. Entré en la habitación de mis padres, y lo vi. Vi la camiseta. Pero vi más que eso. Vi mi reflejo en el espejo que tanto había soñado tener en mi habitación desde que era pequeña. Sí, me había mirado mucho antes, pero nunca de ese modo. Me puse frente a él, y me enfrenté a la realidad. Los brazos, las piernas, la tripa... se marcaban todos los huesos de mi cuerpo. Me daba asco a mí misma. No era nada parecido a aquellas fotos de chicas anoréxicas o bulímicas que puedes ver en cualquier parte. Pero aún así, era horrible. Era horrible para mí. Llorando, fuí al baño. Me subí encima de la báscula por primera vez en el curso. Y comprobé lo que era evidente. Había adelgazado mucho. Demasiado. Mucho más de lo que debería. Ese día le terminé como todos, con una falsa sonrisa para no llamar la atención de nadie. Pero esa misma noche, se lo conté todo a Cody. Pasamos la noche sin dormir, hablando. Como hacíamos en los viejos tiempos. Me hubiera gustado que la conversación no fuese de ese tema, pero me ayudó mucho. Tanto, que cuando apagué el móvil tras despedirme de él a las ocho de la mañana, me prometí a mi misma parar todo aquello.
Mi madre ya sabía que estaba adelgazando, pero no le dio importancia. La gente también lo había notado. Pero no me importaba. Sabía que todo iba a cambiar. Meses después, mi madre me llevó al médico. Al principio tenía miedo de que notasen lo que había pasado meses atrás, pero me dí cuenta de que era imposible. Había engordado unos kilos desde entonces, y no había vuelto a hacer nada de eso. Aunque seguía sin tener hambre y continuaba estando más delgada de lo que debería. El médico me midió y me pesó. Dijo que si adelgazaba un kilo, me saldría del percentil. Estaba sana, pero demasiado delgada. Me mandó hacerme unos análisis y tomar una pequeña medicación. Más tarde fuimos a por los resultados de los análisis, en los que ponía que estaba todo bien. Al mes siguiente, volvimos al médico para que me hiciese una pequeña revisión. Había engordado más de 6 kilos. Ni yo, ni mi madre, ni el médico podíamos creernos que en tan poco tiempo hubiera progresado tanto. Salí muy feliz de allí.
Aunque todo eso es pasado siempre va a estar ahí. Siempre voy a tener el recuerdo. Siempre voy a estar acomplejada con el peso. No voy a dejar de pensar que estoy demasiado delgada. No es divertido que alguien me diga que estoy muy delgada, que alguien diga algo relacionado con el peso, que se me escapen las lágrimas en una charla sobre la bulimia y la anorexia. Son cosas que no voy a poder evitar. Cosas que me van a pasar siempre, que me van a perseguir toda la vida. Pero nunca volverán a ser un presente.
Los problemas se solucionan. Dejan de ser tu presente y pasan a convertirse en pasado.

2 comentarios:

  1. Hola soy @Rakelhe del twitter me gusta mucho la historia en serio, pero este capitulo en especial jaja no vayas a pensar que tengo problemas de esos jaja simplemente que como un gocho pero no soy capaz de engordar, peso poco para la edad que tengo pero hago lo que puedo para cambiarlo, como dice mi tio es tu metabolismo ya seras mayor y empezaras a engordar aprovexa ahora jaja pero vamos que no es nada grave he ido muchas veces al medico y no me dicen nada

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro mucho de que te guste y de que estés bien!! :) <3

      Eliminar