No recuerdo el día en que las cosas fueron a más, pero sí recuerdo que
fue involuntario. Pasaban los días, las semanas... pero el hambre, nunca
aparecía. Pasé de dejar la mitad del plato a dejarle entero. a veces,
tenía hambre y comía cualquier cosa. Pero después, sin quererlo, me
encerraba en el baño, y expulsaba todo lo que había comido con ayuda del
dedo índice y el corazón. Me sentía mal por hacer eso. Pero no lo podía
controlar. Al día siguiente lo volvía a hacer, y volvía a llorar
apoyada en la puerta del baño, en silencio. Y después abrir la puerta y
sonreír como si nada hubiese pasado. Nadie se lo podía imaginar. Mis
padres no están nunca en casa, así que era difícil de ocultar. Con mis
amigos me comportaba normalmente. A decir verdad, solo comía con ellos.
Nunca se lo conté a nadie. Nunca pensé que era un problema. No lo hacía
por adelgazar. O sí. Todavía sigo buscando una explicación a eso. Pero a
veces la mejor respuesta es no preguntarse por qué.
Tardé en parar de hacerlo. Llevaba todo segundo y tercero haciéndolo, y
por supuesto, no fue fácil detenerlo. Tampoco recuerdo cuándo me dí
cuenta de que debía parar. Un día me estaba cambiando de ropa, y no
encontraba la camiseta que me pensaba poner. Busqué en todas partes.
Caminé en ropa interior por toda la casa intentando encontrar la
camiseta. Entré en la habitación de mis padres, y lo vi. Vi la camiseta.
Pero vi más que eso. Vi mi reflejo en el espejo que tanto había soñado
tener en mi habitación desde que era pequeña. Sí, me había mirado mucho
antes, pero nunca de ese modo. Me puse frente a él, y me enfrenté a la
realidad. Los brazos, las piernas, la tripa... se marcaban todos los
huesos de mi cuerpo. Me daba asco a mí misma. No era nada parecido a
aquellas fotos de chicas anoréxicas o bulímicas que puedes ver en
cualquier parte. Pero aún así, era horrible. Era horrible para mí.
Llorando, fuí al baño. Me subí encima de la báscula por primera vez en
el curso. Y comprobé lo que era evidente. Había adelgazado mucho.
Demasiado. Mucho más de lo que debería. Ese día le terminé como todos,
con una falsa sonrisa para no llamar la atención de nadie. Pero esa
misma noche, se lo conté todo a Cody. Pasamos la noche sin dormir,
hablando. Como hacíamos en los viejos tiempos. Me hubiera gustado que la
conversación no fuese de ese tema, pero me ayudó mucho. Tanto, que
cuando apagué el móvil tras despedirme de él a las ocho de la mañana, me
prometí a mi misma parar todo aquello.
Mi madre ya sabía que estaba adelgazando, pero no le dio importancia. La
gente también lo había notado. Pero no me importaba. Sabía que todo iba
a cambiar. Meses después, mi madre me llevó al médico. Al principio
tenía miedo de que notasen lo que había pasado meses atrás, pero me dí
cuenta de que era imposible. Había engordado unos kilos desde entonces, y
no había vuelto a hacer nada de eso. Aunque seguía sin tener hambre y
continuaba estando más delgada de lo que debería. El médico me midió y
me pesó. Dijo que si adelgazaba un kilo, me saldría del percentil.
Estaba sana, pero demasiado delgada. Me mandó hacerme unos análisis y
tomar una pequeña medicación. Más tarde fuimos a por los resultados de
los análisis, en los que ponía que estaba todo bien. Al mes siguiente,
volvimos al médico para que me hiciese una pequeña revisión. Había
engordado más de 6 kilos. Ni yo, ni mi madre, ni el médico podíamos
creernos que en tan poco tiempo hubiera progresado tanto. Salí muy feliz
de allí.
Aunque todo eso es pasado siempre va a estar ahí. Siempre voy a tener el
recuerdo. Siempre voy a estar acomplejada con el peso. No voy a dejar
de pensar que estoy demasiado delgada. No es divertido que alguien me
diga que estoy muy delgada, que alguien diga algo relacionado con el
peso, que se me escapen las lágrimas en una charla sobre la bulimia y la
anorexia. Son cosas que no voy a poder evitar. Cosas que me van a pasar
siempre, que me van a perseguir toda la vida. Pero nunca volverán a ser
un presente.
Los problemas se solucionan. Dejan de ser tu presente y pasan a convertirse en pasado.
Hola soy @Rakelhe del twitter me gusta mucho la historia en serio, pero este capitulo en especial jaja no vayas a pensar que tengo problemas de esos jaja simplemente que como un gocho pero no soy capaz de engordar, peso poco para la edad que tengo pero hago lo que puedo para cambiarlo, como dice mi tio es tu metabolismo ya seras mayor y empezaras a engordar aprovexa ahora jaja pero vamos que no es nada grave he ido muchas veces al medico y no me dicen nada
ResponderEliminarMe alegro mucho de que te guste y de que estés bien!! :) <3
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